miércoles, 20 de agosto de 2014

SOBRE LA SUPUESTA DECAPITACIÓN DE JIM FOLEY

¿Decapitaron a Jim Foley?

Para mi ha sido terrible ver el vídeo que circula por la web sobre la decapitación del corresponsal estadounidense capturado y supuestamente decapitado por grupos chiies. ¿Sadismo de mi parte? no lo creo, me impulsó tal vez el conocer más sobre los límites de la crueldad humana y la ceguera como efecto del fanatismo religioso. Tras ver el vídeo, el cual no está completo, puede presumirse falso ya que la decapitación no se observa como en otras decapitaciones filmadas por el mismo grupo como en el caso de Eugene Armstrong y Nick Berg. En estos se observa la lucha e incluso el desangramiento provocado apenas rozan la piel con el cuchillo. Al verificar diferencias me pregunto ¿por qué no se observa lo mismo en el vídeo de Jim Foley? ¿Por qué no se evidencia tanta sangre como debería verse en una decapitación de un ser humano con vida? Muchas interrogantes saltan a mi mente. Ojalá sea irreal, ojalá sea un montaje. Aunque conociendo la trayectoria de estos grupos cualquier cosa se puede esperar.

Pero la pregunta que nos hacemos todos es ¿No hay alguien que detenga esta masacre? A veces este mundo da miedo, solo le agradezco a mi Dios que estamos en Venezuela aunque suframos por muchas cosas, no hay nada mas terrible que las guerras religiosas. Dios nos ayude a todos en cada rincón de este planeta.

Que Dios les de descanso, el descanso que en vida no tuvieron. Amén

En youtube pueden apreciar los tres vídeos y tomarán sus propias conclusiones


mis respetos a sus familias

¿Cómo se originaron los Chiies?

Etimológicamente, chía deriva del árabe shi`a, que significa facción, partido, o seguidor. Se refiere históricamente a los seguidores de la shi'a del Imám Ali, partido, facción o seguidores de Alí, en las luchas por el poder que siguieron a la muerte de Muhammad. Poco antes de su muerte, Muhammad, al regresar de la peregrinación a La Meca, reunió a más de 100.000 creyentes en Ghadir Khum y dijo ante ellos que quienes le considerasen su maestro hiciesen lo mismo con 'Ali Ibn Abu Talib. Cuando murió Muhammad en el año 632, un grupo de sus compañeros decidieron ignorar aquella proclamación y nombraron de entre ellos al sucesor del Profeta. Quienes tomaron partido por Alí, primo y yerno de Muhammad, sin embargo, consideraron que éste era su único sucesor legítimo ya que había sido la persona más cercana a Muhammad, quien lo había señalado como sucesor en varias oportunidades, la más notable de las cuales fue aquella que tuvo lugar en Ghadir Khum. Así, se negaron a reconocer a los notables sucesivamente elegidos para desempeñar el papel de califas o sucesores del Profeta: Abu Bakr, Omar y Otmán. Tras la muerte de este último, Alí será finalmente elegido califa. Sin embargo, acusado de haber instigado la muerte de su predecesor, su poder será contestado por Mu'awiya, gobernador de Siria y miembro de la familia de los Omeyas, iniciándose así una guerra civil entre ambas facciones.

Cuando ambos líderes aceptaron en el campo de batalla de Siffín someter sus diferencias al dictamen de un árbitro independiente, de las filas de Alí surgirá una tercera facción, la de los jariyíes, que no aceptaron el arbitraje. Esta facción asesinó a Alí en el 661, y el mismo día trataron de acabar también con Mu'awiya y con el árbitro, sin lograrlo. Los partidarios de Alí pusieron entonces sus esperanzas en su hijo Hasan, que presionado y engañado por Mu'awiya renunció al poder, Por último, Husayn, 2.º hijo de 'Ali se negó a jurar lealtad a Mu'awiya, debido a su notable corrupción, por ese motivo fue muerto en la batalla de Karbalá, junto a 72 seguidores, por el ejército de Yazid, hijo de Mu'awiya, ejército compuesto de más de treinta mil hombres. Su terrible muerte en el campo de Batalla de Karbalá (Irak), en 680, marcará el principio del cisma entre los chiíes y aquellos a quienes se llamará más tarde «suníes».

El destino trágico de Husayn sacudió a una parte de los musulmanes y provocó una determinación de combatir hasta el fin por un ideal de poder considerado justo y respetuoso con los fundamentos del islam primitivo. El martirio de Husayn, hito fundamental del chiismo (que lo conmemora todos los años con procesiones de penitentes en la jornada de la Ashura) se convierte en símbolo de la lucha contra la injusticia. Los descendientes de Husayn, dirigentes o imanes de la comunidad dado el carácter hereditario atribuido por ésta a la sucesión, tuvieron todos un destino trágico de cárcel y muerte. El poder temporal planteaba pues un problema, que se solucionó gracias al fenómeno de la ocultación o gayba. El duodécimo imám, o Mahdi, desapareció y una parte de la comunidad consideró que se había ocultado por medios sobrenaturales pero que seguiría vivo hasta su regreso al final de los tiempos, con lo cual no podía sucederle nadie. Así pusieron fin a la cuestión, lo que permitió un acatamiento formal del poder político imperante. Los chiitas que creyeron en esa ocultación fueron llamados en lo sucesivo septimanos (por el número del imám desaparecido) o ismailíes (por el nombre del imán Ismail). El resto de la comunidad, mayoritario, consideró muerto a Ismail y siguió reconociendo como imanes a sus descendientes, razón por la cual fueron llamados imamíes. Sin embargo, acabaron reconociendo su propio fenómeno de ocultación: el duodécimo imám, según la creencia de este grupo, se escapó de la cárcel por medios sobrenaturales y desapareció en el año 874. A los imamíes se les llamará desde entonces también duodecimanos. La existencia del «Imám Oculto» da una fuerte dimensión esotérica al chiismo.

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