viernes, 18 de julio de 2014

Cuando una guerra ataca a civiles

Q.E.P.D. Todos los caídos en esta masacre

La barbarie se apodera de Ucrania

Cuando un enfrentamiento bélico dirige sus acciones a blancos civiles, estamos en presencia de crímenes de lesa humanidad, delito internacional sujeto a la Corte Penal Internacional. Es aberrante presenciar y escuchar, en pleno siglo 21, estas acciones criminales, independientemente del actor, es rechazable desde todo ámbito.

En Venezuela estamos consternados por el derribo del avión turístico arribado en Malasia perteneciente a la Aerolínea Malasia Airlines.

298 personas encontraron el fin de sus vidas al volar por espacio aéreo y en pleno combate. Hasta ahora han hallado 181 cuerpos y siguen las investigaciones.

Los rebeldes separatistas que controlan la zona donde cayó el Vuelo 17 de Malaysia Airlines dijeron haber recuperado la mayoría de las cajas negras del avión y estaban considerando qué hacer con ellas. La noticia tiene profundas implicaciones para la integridad de la investigación sobre el desastre.

Las autoridades estadounidenses dijeron que un misil tierra-aire había derribado la nave, pero no podían determinar quién lo había disparado.

Ucrania pidió una investigación internacional para determinar quién atacó el avión, e insistió en que no había sido su Ejército.

El enfadado primer ministro australiano, Tony Abbott, exigió una investigación independiente sobre el suceso.

“La respuesta inicial del embajador ruso fue culpar a Ucrania por esto, y tengo que decir que eso es profunda, profundamente insatisfactorio. Es muy importante que no permitamos a Rusia impedir una investigación absolutamente completa para que podamos descubrir exactamente lo que ha pasado aquí. Esto no es un accidente, es un crimen”, ratificó.

Los restos del avión estaban repartidos por los campos entre dos localidades del este de Ucrania, Rozspyne y Hrabove, y el acceso al lugar seguía siendo difícil y peligroso. En la carretera desde Donetsk, la principal ciudad de la región, al lugar donde cayó el avión, había cinco puntos de control rebelde, con comprobaciones de documentos en todos ellos.

Los combates parecían continuar en la región. El viernes por la mañana podía oírse el rumor de los lanzamisiles Grad en la distancia.

En los campos de girasoles de Rozsypne, a unos 40 kilómetros de la frontera con Rusia, líneas de hombres se internaron en la densa vegetación para colaborar en las búsquedas. Un hombre se desmayó tras encontrar un cuerpo. Otro cuerpo fue cubierto por un abrigo.

En Hrabove, a varias millas de distancia, se colocaban palos sencillos, algunos hechos con ramas, con telas rojas y blancas para marcar los lugares donde se habían encontrado restos humanos.

El representante del Ministerio ucraniano de Exteriores, Andriy Sybiga, dijo que se habían encontrado 181 cuerpos, citando a los trabajadores de emergencias en el lugar. Los cuerpos se trasladarían a Kharkiv, una ciudad situada a 270 kilómetros hacia el norte, para ser identificados.

En la zona se han producido fuertes combates entre las fuerzas del gobierno y los separatistas pro rusos, y hace apenas un día, los rebeldes proclamaban haber derribado dos aviones militares ucranianos en la región.

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