jueves, 24 de julio de 2014

A Juan Manuel Mayorca, un último adiós


Ante tu partida, 
hacia el lugar donde las sombras no soplan
y la luz acaricia cada tonada  del pensamiento,
Allí  donde respirar no es necesario y el tiempo no es jornada
Justamente allí te fuiste, navegando en nubes de blancas,
Jesús llevaba el timón y te abrazaba constante
Ultimo suspiro satisfecho, una sonrisa y una fumada
dejaste en nuestras mentes tus aventuras, tu academia
Adiós no es mas que una palabra, Adiós no significa olvido
Adiós es hacer mio todo lo que me enseñaste

Jamás te olvidaré, siempre agradeceré que me llamaras criminologa y colega
Lamento no haber leído tu novela, no se si la terminaste. Es como un juego de ajedrez me dijiste
Cuando compartimos duraznos en la candidez de tu casa.
Recuerdo cuando te conocí, vestido de blanco, un Camel sin filtro y humeando
Todos temían, tu fama de profesor exigente y difícil te precedía, ¿pasaban tres o cinco?
Pero descubrí inmediatamente lo que buscabas
La mediocridad y la flojera mental te irritaban. 
Recuerdo cuando te dije: ¡estoy allí como a las diez! Me miraste plácidamente serio y respondiste
¿Como a las diez o a las diez?  Cuando llegaba, alli estabas media hora antes, siempre.

Gracias por confiar en mi Juan Manuel, gracias por ver la luz en la oscuridad y el talento en la adversidad.
Disfruta a Dios y espero que seas, allá también, Mi Mentor. Dios te bendiga.



Dra. Liliana Romero
Criminologa para él
Con mi aprecio

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