viernes, 16 de mayo de 2014

Multan los Piropos

En Venezuela harían unos reales a punta de multas

Mientras en Venezuela la mujer que no recibe un piropo en la calle se siente fea y abandonada, en otros países han decretado multa para los piropeadores de oficio. Es cierto que a veces se pasan de vulgares, pero es preferible que la indiferencia. Sin embargo, no todo el mundo es Venezuela.

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FUENTE: http://www.clarin.com/

Un piropo puede llegar a ser un halago, pero en la calle abunda su pariente bastardo: la grosería. En Argentina y el mundo, numerosas organizaciones de mujeres ya lo llaman “acoso verbal callejero”. Mujeres –también travestis y homosexuales– reciben groserías, obscenidades y comentarios sexistas en la vía pública de parte de desconocidos. La legislación argentina no la contempla como una forma de acoso, pero ya hay varios países de Europa que sí lo hacen. Bélgica acaba de aprobar una ley pionera que condena los piropos y multa con entre 50 y 1.000 euros y hasta penas de hasta un año de prisión a quienes hagan comentarios sexistas o proposiciones sexuales en la calle. En España también están estudiando un proyecto similar.

A nivel global existen muchas iniciativas normativas, legislativas y acciones específicas orientadas a combatir el acoso callejero, como por ejemplo transporte público separado en las horas pico en Brasil, México y Guatemala. En Argentina, hace tiempo que los piropos se convirtieron en la nueva “violencia invisible” y agrupaciones de mujeres (con gran presencia en las redes sociales, como AtreveteBA o Acción Respeto) impulsaron recientemente una campaña para parar este acoso. En una reciente encuesta realizada por la Universidad Abierta Interamericana, casi el 90% de las mujeres entrevistadas en Buenos Aires y el conurbano dijo que apoya una ley que limite los piropos. Pero no es tan fácil. Hasta el propio jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, defendió el flirteo y le subió el tono a la polémica: “A todas las mujeres les gusta que les digan un piropo (...) No puede haber nada más lindo, por más que esté acompañado de una grosería, que te digan ‘qué lindo culo que tenés’”. Luego debió salir a pedir disculpas.

Los especialistas destacan que existen distintas manifestaciones de la violencia de género con una misma base: creer que el hombre tiene potestad porque la mujer es inferior. El acoso verbal callejero es un tipo de esa violencia. Para Irene Meler, coordinadora del Foro Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, “no cabe duda de que hay que penalizar las groserías y comentarios obscenos ”, pero se pregunta “si eso inhibirá la iniciativa masculina en el cortejo”. Lo explica así: “Hay que diferenciar el piropo, el del abordaje erótico dentro de un marco de respeto, del comentario obsceno y la conducta ofensiva. Esa diferenciación debe quedar clara porque de lo contrario sería como judicializar la vida cotidiana ”.

“Es la primera vez en el mundo que una ley define legalmente el sexismo”, resumió la ministra de Interior e Igualdad de Oportunidades de Bélgica, Joëlle Milquet, acerca del contenido de la ley aprobada por el Senado de su país el 24 de abril. “Proporcionará, por fin, un apoyo claro a las víctimas, al afirmar su libertad para moverse en el espacio público ”, agregó. Según una encuesta de la ONG Stop Street Harassment, el 80% de las belgas de entre 12 y 30 años recibió alguna vez un comentario fuera de tono en la calle.

El germen de la ley belga brotó en 2012, cuando una joven de Bruselas, Sofie Peteers, filmó un video (Femme en la Rue) con ella como protagonista donde muestra la cantidad de comentarios –piropos, groserías, insultos e incluso alguna insistente proposición sexual – que le hacen los hombres mientras pasea por las calles de su ciudad. Un resumen del video fue emitido en la televisión pública y provocó una gran polémica. Peteers integra el movimiento Hollaback (en Buenos Aires, AtreveteBA) que trabaja en diversos países para terminar con este tipo de conductas.

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